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CORRUCO O LANGOSTILLO


Su nombre científico es Acanthocardia tuberculata, pero todos lo conocemos como corruco o langostillo. En 1950, una importante conservera andaluza comenzó a trabajar con este molusco hasta entonces ignorado por el sector conservero. Fue precisamente esta firma quien bautizó al nuevo bibalvo como “langostillo”, que en poco tiempo tuvo un éxito sin precedentes en el mercado español.
 

El langostillo es una clase de berberecho, de mayor tamaño, cuya concha, gruesa y de un color crema con manchas rosadas o marrones, puede alcanzar un diámetro de 5 a 9 centímetros. Este delicioso molusco vive en profundidades de hasta 100 metros en la línea de bajamar de las costa atlántica europea desde el sur de Inglaterra hasta las Islas Canarias y en el Mediterráneo.

Para disfrutar de su textura y sabor en plenitud, restauradores y gastrónomos nos recomiendan degustar los langostillos directamente de la lata. Pero, como el resto de moluscos, éstos pueden servir de ingredientes para una variada gama de platos y recetas. En pastas, arroces, guisos de pescado y hasta en ensaladillas, los langostillos van a conseguir dotar al plato de un toque especial con un profundo gusto a mar.

 

 
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