Elije ingrediente


El fruto de la higuera es uno de los bocados más apreciados desde épocas bien remotas. En la pirámide de Gizeh, en Egipto, aparecen dibujos relacionados con episodios de su recolección. En la antigua Grecia, además de formar parte de la dieta de los atletas –por su alto valor energético-, el higo era recomendado por Hipócrates para bajar las fiebres. Dicen que fue la fruta predilecta de Platón, por eso se le ha dado a conocer como la “fruta de los filósofos”. Desde diferentes culturas mediterráneas, también se ha utilizado este fruto para curar estados catarrales, por resultar un buen expectorante. Los romanos le concedieron mayor relevancia, considerando a la higuera un árbol sagrado. Como consecuencia, este pueblo puso de moda regalar higos frescos en Año Nuevo.


Si bien su leyenda y su sabor son atrayentes, sus propiedades nutricionales lo convierten en un excelente alimento. Los higos son muy ricos en hidratos de carbono que nuestro organismo convierte en glucosa. Esta característica lo hace aconsejable para formar parte de la dieta de aquellas personas que necesitan un aporte mayor de energía, como es el caso de los deportistas, niños, adolescentes y embarazadas.

De fácil digestión, el higo nos ofrece mucha fibra –estupenda para personas que padecen extreñimiento, antioxidantes –provitamina A-, potasio, magnesio y calcio.

El higo se recolecta y llega al mercado entre los meses de agosto y octubre, pero si lo consumimos en conserva podemos comerlo durante todo el año. El higo en conserva resulta muy atractivo como ingrediente para la repostería. Desde esta página le invitamos a preparar unas crêpes con higos, siguiendo la receta que proponemos en la sección de Recetas CICE (apartado postres).

Crepes de higos  
     
Las anchoas
Las almejas
Las uvas
Las habas
Vieiras y Zamburiñas
Las setas
Ventresca de bonito
El Champiñón
Las fresas
El Champiñón
Caviar de erizos
Confit de pato
Los caracoles
El foie
 
   

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