Elije ingrediente


Los caracoles
, ya conocidos y apreciados en las cocinas romanas pero utilizados también como único sustento en periodos de hambruna, se han convertido hoy en día en un plato de lujo para paladares muy exigentes.

Los puedes encontrar presidiendo una buena mesa, acompañados de un tinto ligero, o como protagonistas en la gastronomía popular para la celebración de ciertas festividades.




En Logroño, el día de San Juan se festeja con una estupenda sopa de caracoles, seguida de caracoles a la riojana. Huesca y otras ciudades aragonesas han elegido el día de San Jorge para comer caracoles asados con ajo y aceite. También en Lérida conmemoran la fiesta de su patrón con el consumo de esta exquisita vianda.
Dietéticamente, y de acuerdo con las nuevas tendencias culinarias, la carne del caracol posee una ventaja indiscutible sobre las demás carnes: la ausencia de colesterol.

¿Sabías que el consumo de caracol es un remedio para los males de estómago, que combate la bronquitis y los dolores de garganta? Pués no sólo eso sino que además dicen que cura la calvicie y que actúa como afrodisiaco.

Los caracoles se consumen condimentados de muy diversas maneras o formando parte de platos tan reconocidos en nuestro país como la paella. En conserva se presentan bañados en una gran variedad de salsas o al natural, para aquellos gourmets que quieran añadir el resto de ingredientes y elaborar sus propias recetas. Además, la presencia de una lata de caracoles en tu despensa, te evitará la ingrata tarea de tener que limpiarlos.


El Foie
El paté
El faisán
La melva
Langostillos
Las codornices
Las algas
La mandarina
El higo
Las almejas
Las uvas
Las habas
Vieiras y Zamburiñas
Las setas
Ventresca de bonito
El Champiñón
Las fresas
El Champiñón
Caviar de erizos
 
Cazuela de coles de Bruselas con caracoles y arroz.  

enviar email