Elije ingrediente


Desde el paleolítico, el hombre ha consumido castañas. El castaño, que nos ha acompañado a lo largo de la historia de nuestra civilización, fue incluso venerado por algunos pueblos. Este rico alimento representaba el pan de numerosas tribus. Bien comían las castañas asadas o elaboraban con ellas harina para abastecerse durante todo el año.

Aunque muchas tradiciones se pierden, todavía recordamos antiguos platos que cocinaban nuestras abuelas con este excepcional ingrediente. Tanto es así que restauradores de todo el mundo han vuelto a dar a la castaña el protagonismo perdido.

La cocina con castañas resulta muy laboriosa en los tiempos que corren. Hay que pelarlas una a una y dejarlas limpias, desprovistas de dos pieles, que se adhieren fuertemente al fruto. Hoy la industria ha resuelto este problema y nos presenta las castañas peladas y cocidas al natural, listas para añadir al guiso, en una lata. También las podemos conseguir en almíbar, con mermelada o en su versión más lujosa, transformadas en un exquisito “marrón glacé”. Una verdadera joya de repostería.

Las castañas son además un alimento muy completo, sano y nutritivo. Rico en hidratos de carbono, proteínas y fibra, el fruto del castaño nos proporciona además cantidades apreciables de vitamina C, y en menor medida de las correspondientes al grupo B. También nos aporta minerales, sobre todo potasio, y oligoelementos. En conjunto, este alimento del tiempo de “Mari Castaña” se hace muy recomendable para aquellos que vayan a realizar algún actividad deportiva.

Para más información sobre castañas en conserva podéis pinchar el siguiente enlace:
www.marronglace.net




La navaja
El níspero
Las judías verdes
El jurel
El maiz
El pulpo
El guisante
La pera
El berberecho
El garbanzo
El tomate
Las lentejas
La sardina
El pimiento
El mejillón
La piña
El calamar
Las alubias
La caballa
El melocotón
La anchoa
El espárrago
El atún
La alcachofa
 

LA CASTAÑA


La cocina con castañas resulta muy laboriosa en los tiempos que corren. Hay que pelarlas una a una y dejarlas limpias, desprovistas de dos pieles, que se adhieren fuertemente al fruto. Hoy la industria ha resuelto este problema y nos presenta las castañas peladas y cocidas al natural, listas para añadir al guiso, en una lata.

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