La conserva en lata se lleva bien con el medio ambiente.

Para empezar, no necesitan frío: ni refrigeración ni congelación, lo que supone un considerable ahorro de energía.

Todos los desechos de los productos conservados se gestionan mucho mejor en las fábricas de conservas que en el hogar. O tienen otros aprovechamientos, o se tratan adecuadamente.

El acero con el que están hechas la mayoría de las latas de conserva es el metal que más se recicla en el mundo.

Los desechos orgánicos domésticos (restos de verduras, de pescados, de carnes, etc.) acaban en el vertedero, si en su localidad no hay una planta de compostaje.

Las latas de acero se recuperan por simple separación magnética en todo tipo de plantas de tratamiento de residuos sólidos urbanos.

En 2010 en España se reciclaron 225.891 toneladas de envases de acero para hacer nuevos productos de acero.

Eso supone el 76,7 {42b6ae28d1d6c49c253c8c058483ea08f910af1bd91e1d1beeed3bd5679daaa1} de los envases consumidos. En España, el acero para envases es el material más reciclado después del cartón.

También el estuche de cartón que en ocasiones contiene las latas es reciclable.

El punto verde impreso en el envase indica que forma parte de un sistema de gestión para su reciclado.