El etiquetado de la lata de conservas contiene toda la información que necesita.

La etiqueta puede ser de papel, ir litografiada en la propia lata o en el envase de cartoncillo que acompaña a muchas conservas.

Lo primero que puede conocer es el producto que compra y su forma de preparación.

Cuando se trata de varias unidades de producto, se suele indicar el intervalo de las que puede hallar en su lata.

La indicación de peso neto el peso del producto contenido en el envase y el peso escurrido el peso sin el líquido de gobierno.

La fecha de consumo preferente le indica hasta cuándo el producto se encuentra en sus condiciones óptimas de consumo: sabor, textura, presencia... No se trata de una fecha de caducidad. Es decir, superada la fecha, el producto no se vuelve peligroso.

Normalmente se indica también el volumen del contenido de la lata.

Si desea asegurarse de lo que consume, puede leer la lista de ingredientes, que se enumeran de mayor a menor cantidad.

En algunas conservas se incluye una tabla sobre el valor nutricional, normalmente sobre base de 100 gramos de producto.

El número de lote y, cuando lo lleva, el código de barras, permite una perfecta trazabilidad del producto (conocimiento de su origen y de los pasos del productor al consumidor).

A menudo encontrará instrucciones para preparar el producto para su consumo o recomendaciones de uso. No las desdeñe.

En todas las conservas observará el símbolo del punto verde. Indica que el envasador forma parte de un sistema de gestión de los residuos de envases para su correcto tratamiento medioambiental.