Los productos se envasan en su mejor momento de maduración y calidad nutritiva. En octubre se elaboran muchas conservas de marisco; por San José, la semiconserva de anchoas, por San Pedro la de atún. Cuando el producto alcanza su punto óptimo de sabor, textura, y también de nutrición. ¡Pero usted puede utilizarlas durante todo el año!

Si calienta demasiado los alimentos en el horno microondas, puede haber una pérdida de nutrientes. No se debe alcanzar el punto de ebullición.

Puede calentar primero la parte líquida y añadir después el resto del contenido de la lata, para volver a calentarlo, pero muy rápidamente.

Cuando cocine con distintos ingredientes, añada en el último lugar las conservas en lata. Requieren menos tiempo de elaboración que los productos frescos. Así evitará sobrecalentarlas para que no pierdan parte de sus nutrientes.

Acuérdese de aprovechar el líquido de las conservas. Ahí se encuentra una parte importante de las vitaminas y minerales hidrosolubles. Si su receta no incluye ese líquido, puede usarlo para salsas, caldos o arroces.

Atención: no todos los productos enlatados son conserva. Existen también las semi-conservas, como la anchoa, que requieren refrigeración.

Las sardinas en aceite, igual que el buen vino, mejoran con los años. Los gourmets lo tienen completamente comprobado. Aunque aún a nadie se le ha ocurrido hacer en el sótano de su casa una bodega de latas de sardinas, a lo mejor es cuestión de tiempo.