La lata de conservas es casi siempre de hojalata. Se trata de una fina lámina de acero de alta calidad, recubierta por una película de estaño que la protege de la oxidación.

El proceso de estañado fue un secreto industrial muy bien guardado durante muchos años desde su descubrimiento en Alemania.

La primera fábrica de hojalata en España se creó en 1731 en la comarca de Ronda, con el nombre de “La nunca vista en España Real Fábrica de Hoja de Lata y sus Adherentes, reinando los siempre invictos monarcas y católicos reyes don Felipe V y doña Isabel Farnesio”. Por supuesto, contaba con un “cuarto secreto” para el estañado, que realizaban operarios alemanes traídos al efecto.

La fabricación de la hojalata requiere una avanzadísima tecnología, merced a la cual se consiguen envases de extraordinaria resistencia con una mínima cantidad de material. El peso medio de los envases ha descendido en más del 20{42b6ae28d1d6c49c253c8c058483ea08f910af1bd91e1d1beeed3bd5679daaa1} durante los últimos años.

España es uno de los pocos productores mundiales de hojalata, debido a la potencia de su industria conservera. El único productor el grupo siderúrgico ArcelorMittal. En la actualidad cuenta con líneas de fabricación en Asturias y Vizcaya.

La hojalata se transforma en envase en las industrias metalgráficas. Existen dos tipos básicos de botes: el de dos piezas (cuerpo y tapa superior) y el de tres piezas (cuerpo y tapas superior e inferior) que es el más habitual para las conservas.

Aunque el abrelatas ha llegado a ser una herramienta doméstica de primera necesidad, la apertura fácil se va imponiendo en las latas de conservas, y hoy son muchas las que gozan de este cómodo procedimiento.