Erase una vez... el calamar

Entre los moluscos, que en España tienen una larga tradición como conservas, encontramos el calamar, que pertenece al grupo de cefalópodos. Posee un cuerpo alargado en forma de tubo, aletas triangulares y una piel lisa de color rosáceo. El término “calamar” para denominar a este exquisito cefalópodo tiene su origen en el pueblo romano. El recipiente que contenía la tinta destinada a la escritura era conocido como scriptorium o calamarium. El calamar recibió dicho nombre por ser considerado como una especie de "tintero portátil".

Como el resto de moluscos, el calamar es un alimento de gran valor nutritivo. Su vianda tiene un contenido protéico similar a la carne de ternera y un elevado valor biológico por su excelente digestibilidad. Estos atributos, sumados a su bajo contenido en grasas, convierten al calamar en un alimento muy recomendable para ser incluído en dietas saludables y equilibradas que prevengan distintas enfermedades.

La taurina

La taurina, un aminoácido que se encuentra en grandes cantidades en los moluscos, resulta muy beneficiosa para la salud. Entre otras propiedades, este elemento regula la presión sanguínea, reduce el colesterol y las grasas naturales en la sangre, ayuda a la disminución de coágulos y previene enfermedades cardiovasculares.

La taurina ayuda también a combatir el deterioro de la vista y mejora la visibilidad nocturna. Además, este aminoácido que nos proporcionan los moluscos, como el calamar, estimula las secreciones de insulina y controla el contenido de azúcar en la sangre, combatiendo, de este modo, la diabetes.

La tinta de los cefalópodos

Recientes investigaciones han descubierto que la tinta de los cefalópodos, además de servir como condimento en diferentes recetas, contiene una serie de aminoácidos y polisacáridos muy eficaces en la prevención y curación de algunas enfermedades.

Se ha averiguado que estas sustancias pueden actuar como principios activos en el tratamiento de la depresión. También se ha demostrado que la tinta de los calamares es inhibidora de la expansión bacteriana por la presencia en su composición de una determinada proteína.

Por último, en un estudio realizado por científicos japoneses sobre la tinta de varias especies de cefalópodos se han obtenido resultados preliminares que indican la actividad antitumoral de ciertas sustancias químicas allí presentes.

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